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| 'Dagen H'. El 3 de septiembre de 1967, a las cinco de la mañana, los conductores suecos tuvieron diez minutos para cambiar de lado |
En 1734 quedó fijado por un decreto real que había que circular por la izquierda en todo el país. En los años veinte empezaron a sonar las voces a favor de circular por la derecha, como en la mayoría de países europeos. Noruega y Finlandia, los vecinos de Suecia, también conducían por el otro lado. Además, la mayoría de vehículos suecos –incluidos los de la casa nacional Volvo– tenían el volante en el lado izquierdo, lo que provocaba muchos accidentes, especialmente en carreteras estrechas. Entre 1920 y 1939, cada año la cuestión se abordaba en el Parlamento.
La base popular pugnaba por seguir por la izquierda, pero el establishment político y los lobbies automovilísticos ya presionaban en favor de la derecha. En el referéndum no vinculante de 1955, el no alcanzó un 82,9% y el pueblo ganó frente a las autoridades. Los izquierdistas argumentaron que el cambio dispararía los accidentes: “¿Quieres ver a tu madre muerta?”, era uno de sus eslóganes.
Sin embargo, en 1963, el Parlamento votó a favor del cambio. El responsable de este cambio fue el abierto y radical Olof Palme, responsable del Ministerio de Comunicaciones y el Transporte en 1965, frente a las voces agoreras en el sentido de que un cambio motivaría más accidentes. Palme trató de acercarse a la base popular aunque mantuvo la decisión adoptada. Ciento treinta mil carteles con la letra H ( höger, derecha en sueco) fueron instalados en caminos, carreteras secundarias y principales en el curso de una campaña por todo el país, que duró cuatro años y costó a Suecia unos 65 millones de euros. La gran modificación se anunció en los sellos de correos, en los paquetes alimentarios, en los medios de comunicación, en todos los medios imaginables a favor del gran cambio.
El domingo 3 de septiembre de 1967 fue designado el Dagen H, día H, por Högertrafik (tráfico por la derecha). En una mañana más bien tranquila, hace cincuenta años, llegó la revolución viaria. A las 4.50 horas de la mañana, el tráfico se paró en su totalidad: tenían diez minutos para cambiar de lado y esperar. A las 5.00 horas llegó la luz verde y el tráfico se reemprendió, ya por la derecha.
Al igual que en el final de la Segunda Guerra Mundial, en abril de 1945, el lugar de referencia estratégica que simbolizó el cambio fue la avenida Kungsgatan de Estocolmo. El primer ministro sueco, Tage Erlander, vigilante, anotó en su diario personal sus reflexiones y expectativas: “El cambio de sentido de circulación ha ido bien y el resultado ha sido positivo. Las cosas han ido mejor de lo que cabía esperar”.
El cambio a la derecha había sido un éxito. Aquel día sólo se registraron unos 150 accidentes menores en todo el país. Y el mes de septiembre acabó con 59 muertos en las carreteras, 40 menos que en septiembre de 1966, seguramente porque los conductores condujeron de forma mucho más prudente al no estar acostumbrados. El ministro Palme había resistido y superado la prueba. El día después, el 4 de septiembre, se filtró que Palme iba a ser nombrado ministro de Educación. Dos años más tarde accedería al cargo de primer ministro.
(José María Puig de la Bellacasa, La Vanguardia)
