Macri se impone en las legislativas

El presidente Mauricio Macri, entre la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal , y su esposa, Juliana Awada , celebra el triunfo
Elecciones en Argentina

Los argentinos avalan el gradualismo de las reformas económicas

Mauricio Macri volvió a bailar cumbia el domingo por la noche entre globos y confeti. La celebración duró menos que otras veces, porque el presidente argentino se está acostumbrando a ganar. La victoria en las elecciones legislativas parciales es histórica por varios motivos, pero sobre todo porque ha logrado que una fuerza electoral relativamente nueva y sin implantación federal hace apenas dos años se haya convertido en mayoritaria en todo el territorio, poniendo en cuestión, una vez más, el futuro del peronismo, el gran derrotado.

Los argentinos han dado un cheque en blanco a Macri, que con su coalición de centroderecha Cambiemos –integrada por su partido, Pro, la histórica Unión Cívica Radical y la centrista Coalición Cívica– obtuvo el 41,72% de los votos a nivel nacional, casi el doble que Unidad Ciudadana, la nueva fuerza kirchnerista de la expresidenta Cristina Fernández (21,86%).

Se trata de la mayor victoria de un gobierno en unas legislativas de mitad de mandato –se renovaba casi la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado– desde 1985, con el radical Raúl Alfonsín. Cambiemos logró imponerse por primera vez en las cinco circunscripciones más pobladas del país: ciudad y provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza, además de conseguir simbólicos triunfos en provincias marcadamente peronistas como Salta, Chaco o La Rioja, o en el feudo de los Kirchner, Santa Cruz.

El peronismo fue el gran derrotado, y especialmente Fernández, aunque pocos analistas se atrevan a augurar la extinción del justicialismo, que resucitó mil veces, ni tampoco el final de la carrera política de la exmandataria. Al contrario. Fernández parece dispuesta a liderar a la oposición desde su escaño de senadora pues sigue siendo la única que hace puede hacer frente a Macri, aunque a costa de mantener la división del peronismo. La expresidenta será senadora pero, con el 37% de los votos, perdió en su circunscripción, la poblada provincia de Buenos Aires –38% del censo– ante el candidato macrista, el exministro de Educación, Esteban Bullrich, que sacó el 41% de los sufragios.

En rueda de prensa, Macri interpretó así ayer su victoria: “La sensación de protagonismo y progreso, que es lo que la gente votó”. Efectivamente, el Gobierno no ha transformado radicalmente el país –donde un tercio de la población es pobre– en sólo dos años, pero sí ha inoculado en los argentinos la sensación de que su centrista política económica gradual –sin abandonar el tradicional asistencialismo peronista pero sin caer en el neoliberalismo menemista– es la mejor apuesta de futuro.

“Argentina no tiene que parar y no tenerle miedo a las reformas porque reformarse es crecer, progresar, evolucionar”, declaró Macri, haciendo un llamado a un gran acuerdo nacional donde, además de los gobernadores provinciales, pretende convocar a sindicatos, empresarios y representantes de los poderes judicial y legislativo. La búsqueda de un consenso que desde hace tiempo se compara en Argentina con los Pactos de la Moncloa españoles.

Macri sabe que para rellenar el cheque en blanco y revalidar el mandato en las presidenciales del 2019 necesita consenso y pactar esas reformas. “El Gobierno de Cambiemos consolidó su poder con la elección”, dice a La Vanguardia el politólogo y periodista Daniel Galvalizi que, sin embargo, considera que “el triunfo no es tanto un aval a Macri sino un deseo de poner fin a la etapa de Cristina Kirchner”. Galvalizi recuerda que “Cambiemos no tendrá mayoría absoluta por lo que seguirá obligado a pactar con al menos parte del peronismo, a través de los gobernadores, elegidos como interlocutores preferentes”.

- El caso Maldonado sigue presente.

“Lo sentimos mucho todos los argentinos”, dijo ayer Macri sobre la muerte de Santiago Maldonado cuando una periodista criticó que la fiesta de su victoria no se privara de bailes y globos, con el cadáver del joven en la morgue. “Seguiremos apoyando a la justicia como hicimos desde el principio para que se sepa la verdad”, añadió. El viernes Macri dio el pésame telefónicamente a la madre de Maldonado, desaparecido desde que el 1 de agosto participó en una protesta reprimida por la policía y que el martes apareció en un río. A falta de saber cómo murió, el juez adelantó que no tiene signos de violencia. El hallazgo paralizó los actos de final campaña. El hermano de Maldonado, Sergio, tildó de “hipócrita” la llamada de Macri a su madre.

(Robert Mur, La Vanguardia)