Cree que el encanto de su obra es que nadie es capaz de entenderla al 100%. "El público debe trabajar su imaginación", advierte. En el espectáculo 'Solstice' lo vuelve a hacer y pone en pie al respetable
"Ella empezó con las Xoxonees y yo, con Peor Impossible; Blanca es como si hubiera caído en la marmita de Astérix y Obélix. Lo que no vive una lo vive la otra, y así nos quedamos más tranquilas, gestionamos mejor nuestra frustración y nuestros celos"
La entrevista se realizó por teléfono en un bar del madrileño barrio de Suanzes y ante la atenta mirada de dos viajantes de yogures que consumían su menú del día. Mientras escribía el texto trataba de escuchar el nuevo disco de The Horrors, pero fue imposible debido a las constantes interrupciones provocadas por las llamadas de un abyecto comercial de Jazztel
Con 12 años fue miembro del equipo nacional de gimnasia rítmica. "Eso sí fue duro", recuerda
Entre sus coreografías más universales están los contoneos de los protagonistas de 'Los amantes pasajeros' de Almodóvar y un anuncio de Beyoncé, cuyos movimientos fueron concebidos por la granadina. "No me importa aceptar encargos. Mi ego está rellenito"
Es una enamorada de la moda. "Me parece un mundo fascinante, divertido y muy creativo". Ha colaborado con modistos como Jean Paul Gaultier
1992 se recordará como el año en que sucedió todo en España, todo lo que nos propulsó hacia el futuro: Olimpiadas de Barcelona, Exposición Universal en Sevilla, el AVE... incluso la Operación Manos Limpias, antesala de la conversión de Soto del Real en la zona cero de la política patria. Y justo fue ese año, el que había elegido este país para colocarse en la Primera División europea, cuando una bailarina granadina llamada Blanca decidió abandonarlo y mudarse a París. Antes, su compañía había actuado en la Expo de Sevilla y un año más tarde, Francia ya la celebraba otorgándole el Premio del Público del prestigioso Festival de Aviñón, por su espectáculo 'Nana et Lila'. Ha pasado un cuarto de siglo desde aquel año tan convulso y Blanca Li acaba de estrenar 'Solstice' en el parisino Théâtre National de Chaillot. "¿Y cómo está España?", pregunta hacia el final de la entrevista la bailarina. Después de media hora de conversación, esta pregunta se antoja sorprendente por dos motivos: a) los espectáculos de Li, y este 'Solstice' no es una excepción, versan sobre temas actuales, por lo que se la supone una creadora informada; y b) a diferencia de otros artistas de su generación (nació en 1964), la granadina es usuaria de redes sociales y una enamorada de los aportes que los avances tecnológicos han realizado a su negociado.
"'Solstice' está yendo muy bien, llevamos cuatro representaciones y el público se pone en pie... y las críticas, positivas. Pero aún siento que hay que mejorar. Normalmente, necesito entre 10 y 20 representaciones para poder separarme del espectáculo y darlo por acabado en lo creativo", comenta, respecto al modo en que este espectáculo de danza que trata sobre el cambio climático -algo que en 1992 ni imaginábamos y que hoy puede tener consecuencias sobre nuestras vidas casi inimaginables- que ha estrenado en París. "Sé que en el mundo pasan muchas cosas y que uno debe elegir sobre qué concentrar su creación. Pero me da que las temáticas me eligen a mí. De golpe, me obsesiono con algo y esa obsesión desemboca en una idea para un espectáculo. No hay una lógica, lo que no implica que sí haya unas normas. Por ejemplo, debo tener en cuenta que el 'show' durará un año y que va a verse en lugares muy dispares, por lo que debo dotarlo de cierta universalidad y de una flexibilidad que le permita sobrevivir a 300 ó 400 sesiones sin romperse".
Blanca Li tuvo un bar durante la movida madrileña (El Calentito), revolucionó el mundo de la danza introduciendo el hip hop en su memorable 'Macadam Macadam', creó la imposible coreografía del vídeo 'Around the World' de Daft Punk (el director fue Michel Gondry) y con su aproximación a Lorca en 'Poeta en Nueva York' se llevó un Max del tamaño del frente del Ebro. El reto de traducir al movimiento de la danza reflexiones sobre la actualidad o creaciones originalmente ideadas en otros formatos, es algo que jamás ha asustado a la granadina. "La maravilla de esto es que lo debes hacer sin palabras. Podría parecer una limitación, pero a mí me parece una liberación. Me da toda la libertad para expresarme. No puedo ni debo ser literal. Que no se entienda al 100% lo que hago o quiero hacer, a mí me resulta enriquecedor. Obliga al público a trabajar su imaginación. No impongo una interpretación, sino que muestro una intención", confiesa. Blanca Li, quien tiene Twitter e Instagram, medios que no utiliza para expresarse, simplemente para comunicarse (que es muy distinto), sabe que debe manejar las redes sociales porque es el signo de los tiempos. "Las uso una barbaridad. Está hoy en todo lo que hago. Puedo inventar cosas que no existen, espacios, movimientos...".
"¿Y cómo está España?", pregunta. "¿Y cómo se ve España desde Francia?", respondemos a la gallega. "Se ve al país como algo fresco, con gente creativa. Se ve bien desde París. Muy bien".
(Xavi Sancho, Fashions & Arts Magazine, La Vanguardia)
